miércoles, 12 de noviembre de 2008

la carta menos carta


Pensaba escribir la carta de amor más triste del mundo, pero no. No me sale; aunque lo intente, no me sale la tristeza más enorme del mundo para poderte escribir. En realidad, tampoco sé por qué tendría que ser una carta triste at all.

Ahora que lo pienso bien, tampoco me salen las cartas de amor. Son innumerables las cartas que he intentado escribir, de amor, pero me parece que me está negado ese don. No porque nunca haya sentido amor (claro que sí); creo mas bien, que existe en mí una ausencia de palabras llegado el momento. Se me atufan los sentimientos cada vez que hago el intento y termino lanzando palabras sueltas, esperando que ellas encuentren la manera de engranar sin mi ayuda y te (me) digan lo que siento.

Anoche, mientras buscaba unos poemas de Girondo en la compu, me reencontré con una carta, de amor, que había escrito para un concurso (de cartas de amor) hace un tiempo.
Me hubieras visto, sonrojándome con lo que ahí te (me) decía. No te la mandé nunca. Tampoco lo haría hoy ni lo voy a hacer mañana.

No sé si se te ocurriría pensar que alguna vez te escribí una carta, de amor. Una carta conmigo toda enamorada; toda simple, entregada... toda desnuda. Una carta tan mía y tan para vos, además. Yo con mis te quieros y mis margaritas y vos ahí, mudo inmutable. Y es que claro, esa carta jamás te llegó y cómo podrías adivinarme a mí con mis te quieros, con mis horas azules y tanta lluvia. Si, lluvia. En la carta te hablo de la lluvia y de mi espera. Tanta (tonta) espera.

Creo que mejor echamos todo al olvido. La carta, la lluvia. Mis te quieros en las horas azules. Tanta (tonta) espera. Total, esta carta tampoco te va a llegar y vos, mudo inmutable, ni te vas a enterar.