miércoles, 30 de mayo de 2007

todo es posible si usas cartón


las reglas del juego
está primero el desierto como base de lo que vendrá.
las preguntas... todas las imágenes son lanzadas.
cerramos los ojos y brindamos (tinto el vino, como siempre)



el cubo
luego está el cubo. un cubo para cada cual: su cubo.
el mío es graaaande y está en el medio de todo, y es
transparente; sólido por fuera y claro, con la forma de
un cubo.
se puede ver que del otro lado del cubo sigue el desierto.

el caballo
y no un caballo de ajedrez, ni de príncipesazules.
un caballo caballo.
yo ví uno negro, enooorme, de largas melenas. salvaje y precioso.
mi caballo.

la escalera
una de madera fuerte, algo antigua y con algunas astillas, por
el uso imagino. apoyada la escalera en el cubo, medio en diagonal
para poder llegar al tope del cubo que es enooorme (ya lo dije, no?)

*el caballo anda pastando (no sé qué pastaría en el desierto) por ahí.

la tormenta
claro... siempre con toques dramáticos, zas! la tormenta de arena
típica-de-desierto pasa y... ¿y?
nada, no pasa nada. pasa atravesando todo.
y la escalera y el cubo y el caballo y toooodo quietecito y a salvo.
un poco empolvados quizás, pero nada que un baño en las pozas
de los oasis no pueda curar.


again, los martes de brujas y sus hechizos. anoche, fuera de los vinos
as usual, nos adentramos en el arte conceptual, manualidades, culebrones
mexicanos (mínimo un muerto si no, no vale), hablamos sobre molles y
eucaliptos, flower power, lost bullets, afiladores de tijeras/cuchillos, evil
twins... pff! infinidad más... una tremendidad las brujas, che!

llegamos a la conclusión de que con el cartón todo es posible.
pensando en pterodáctilos, sale un pavo real... y claro, en un principio fue
el útero (los pteros y/o pavos se hicieron después)
so, después de reflexionar sesudamente, los participantes de la velada
quedaron satisfechos con el nuevo amigo: el uterodáctilo.

4 comentarios:

RONALDO dijo...

Mi cubo era normal, un tanto pequeño, color madera y muy sólido por dentro a pesar de su apariencia frágil.
Mi caballo estaba ahí, esperándome, de buena salud y listo para galopar... sólo me esperaba.
Mi escalera estaba anclada en la arena y llegaba hasta el cielo. Era de mandera rústica y angosta, como para que suba sólo uno a la vez.
La tormenta movía al cubo pero no lo rompía, asustaba al caballo y este se sentaba a esperar que pase. La escalera, intacta. Todo igual.
Mis flores eran un pequeño puñado, como margaritas, de un mismo color, descansaban sobre la arena. La tuyas?

la mujer habitada dijo...

Deliciosa velada.
Abrazos, siempre.

flacazul dijo...

ronaldo,
mis flores siempre margaritas!
simples, preciosas... margaritas.
cerca del cubo, con el caballo vigilante.

habitada,
deliciosa en verdad, nuestra velada.
siempre lo son.
van abrazos.

agüita fresca dijo...

se sienten las brujas que vuelan
que envidia el no volar junto a ustedes.


abrazos flaquita