martes, 14 de noviembre de 2006

diálogos


- Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se
asemeja a Mme. Lamort -dijo.
- No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, esa de negro del
tranvía en nada se asemeja a Mme. Lamort. Todo lo contrario: es
Mme. Lamort quien se asemeja a esa de negro. Resumiendo: no sólo no
hay tranvías en París, sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort,
ni siquiera en retrato.
- Usted coincide conmigo -dijo- porque tampoco yo conozco a Mme. Lamort.
- ¿Quién es usted? Deberíamos presentarnos.
- Mme. Lamort -dijo- ¿Y usted?
- Mme. Lamort.
- Su nombre no deja de recordarme algo -dijo.
- Trate de recordar antes de que llegue el tranvía.
- Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París -dijo.
- No los había cuando lo dije pero nunca se sabe qué va a pasar.
- Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando -dijo.

alejandra pizarnik, prosa completa.

8 comentarios:

Alewar dijo...

wow!

vaya, impresionante fragmento.
un pedazo de nada mientras se espera.
saludos!

perrorabioso dijo...

Estaba a punto de preguntarte si tomas ajenjo antes de escribir hasta que vi quien escribió el relato.

Gatto dijo...

Nada y a la vez muchas cosas. Se parece a ciertas cosas que pienso cuando espero el tranvía en Bogotá....Cierto que en Bogotá no hay tranvía...

Abrazos

flacazul dijo...

un saludo alewar, mientras se espera, nada.
perrorabioso, jajaja... en una de esas, quien sabe, yo también.
gatto, suerte con la espera del tranvía, a ver si aparece alguna Mme. de negro.

Jotigliare dijo...

que buen relato.....
hay una cancion que me gusta que dice algo del tema
"La vieja palabra destino, quiso sorprender a su suerte, le puso en medio del camino la sonrisa de la muerte. Bellos dientes para una sonrisa, dijo, pero no para volver a verte. Si el destino lo tiene planeado echada estaba su suerte"
La Renga.
besos y gracias por el cuento

anywho dijo...

claro que la flaca no escatimaría en recursos no?!? digo, de tomar ajenjo si fuese necesario.
bueen post! salud(os) :)

Marco dijo...

"un cuento memorable" era el título original que le dió alejandra. es un relato impresionante, redondo, totalmente surrealista y asombrosamente desesperado en medio de una aparente calma/espera.

Me fascinó la primera vez que lo leí, hace algunos años cuando alejandra era el 90 % de todo lo que leía.
Un abrazo gigante.

Eduardo dijo...

Un saludo, gracias por compatir ese relato, se puede leer una y otra vez y uno empieza a dudar donde está parado