jueves, 25 de mayo de 2006

me acompañan...

la nausea y sus hojas amarillas, su tapa roja
y entre medio, un fortísimo olor a chocolate
de libro viejo y guardado.

recuerdos de éste cuarto de pisos rojos y
puertas a jardines.

el deber que habla sobre carreteras cerradas,
el evo, autonomía sí y poster gratis de beckham.

espero, con la puerta abierta al jardín y sol, la
llamada.

un cigarro.

el gallo que canta, desorientadísimo, a las tres
de la tarde.

vuelvo a la nausea. en unas horas más vuelvo...

(desde tierras cambas, vacación de un día,
improvisadísima)

8 comentarios:

vero dijo...

vaya vacaciones improvisadas flaquita... pero al final, bien también, no ve???

aqui huele a ausencia de mokaccino!!! pero nada que no solucione un espresso bien fuerte, a ver cuando te veo por ahi.

un abrazo,

vero

flacazul dijo...

yo me tomé en un café de la plaza de santa cruz mi capuccino de norma en la mañana, y otro antes de irme al aeropuerto.
ahora te acompañaré entonces con un espresso... pero no más de uno, que sinó enloquezco.

un abrazo.

Almada dijo...

Eso de los libros viejos con olor a chocolate es nuevo, para mí siempre han olido a galleta, me encantan.

flacazul dijo...

gus, te juro que al abrir el libro pensé en toblerones, o en esos breick que venían con dibujitos de los pitufos navideños, mackintosh... no sé! chocolateeeeee.
un abrazo.

[i] dijo...

los libros para mi casi siempre huelen a batido de frutas :)

Mar dijo...

chismeame pues un poquitooooo, ya?

Rob DLG dijo...

a veces lo unico que uno necesita es un buen mokaccino, un buen porro, o una jarrita de la bebida favorita para pasar por un momento la cotidianidad, el aburrimiento, y hasta el amor o el odio.

Rob DLG dijo...

a veces lo unico que uno necesita es un buen mokaccino, un buen porro, o una jarrita de la bebida favorita para pasar por un momento la cotidianidad, el aburrimiento, y hasta el amor o el odio.